Las normas de Google sobre las páginas hechas con IA: cuántas publicas, y para qué

Google tiene una actualización antispam en marcha desde el 24 de septiembre y no ha dicho qué cambia por dentro. Lo que sí está publicado son sus normas, y ahí el criterio no es quién escribió el texto: es si publicas muchas páginas sin valor para posicionar. Con tres preguntas para pasarles a las tuyas.

Varios montones de baldosas azules planas e iguales, apiladas y esparcidas sobre un fondo claro, y a la derecha una sola pieza maciza del mismo azul con la cara superior naranja.

Google tiene desde el 24 de septiembre una actualización antispam en marcha, y no ha dicho qué cambia. Desde el 25 de septiembre, además, ha corrido por la prensa del sector un documento suyo sobre cómo detectar la morralla generada con inteligencia artificial. Si tu gestor de contenido tiene un botón que escribe páginas, la pregunta que queda flotando es si eso te puede costar posiciones en Google.

La respuesta está en dos documentos de Google que puedes abrir tú mismo: sus políticas contra el spam y su guía sobre el contenido hecho con IA.

Qué se sabe de la actualización

Una actualización antispam es un cambio en los sistemas con los que Google decide qué contenido considera basura y deja de mostrar. De esta se sabe lo que Google ha puesto en su panel de estado: empezó el 24 de septiembre, se aplica en todo el mundo y en todos los idiomas, y puede tardar hasta dos semanas en completarse. La mañana del 26 de septiembre seguía en marcha.

Lo que Google no detalla es qué ha cambiado por dentro. Así que cualquier frase que empiece por «esta actualización penaliza» es una hipótesis de quien la escribe. Lo que sí está publicado, y lleva años en pie, son las normas contra el spam que sus sistemas hacen cumplir.

Lo que castigan las normas

Google tiene una página de políticas contra el spam, y el apartado que te toca es el del abuso de contenido a gran escala. Lo define como generar muchas páginas con un fin principal: manipular la posición en los resultados en vez de ayudar a quien busca. Y añade la frase que zanja lo de la herramienta: esa práctica «suele centrarse en crear grandes cantidades de contenido no original que aporta poco o ningún valor a los usuarios, independientemente de cómo se haya creado».

La inteligencia artificial aparece entre los ejemplos de ese apartado, y los encabeza. El ejemplo es usar «herramientas de IA generativa u otras herramientas similares» para generar muchas páginas sin añadir valor para los usuarios. Ese «u otras herramientas similares» saca a la IA del centro: lo que el ejemplo señala es generar muchas páginas sin añadir valor, con la herramienta que sea. Y la definición del apartado pone la otra mitad: muchas páginas con el fin principal de posicionar en vez de ayudar a quien busca. Así que el apartado se mira por los dos lados, el del valor y el de la finalidad.

Google tiene además una guía sobre el contenido generado con IA, de febrero de 2023, que también publica en español. Y lo dice en los dos sentidos. En uno: «Usar la automatización (incluida la IA) para generar contenido con el fin principal de manipular el posicionamiento en los resultados de búsqueda es una infracción de nuestras políticas de spam». Y en el otro, contestando a si el contenido de IA infringe sus directrices: «El uso adecuado de la IA o la automatización no infringe nuestras directrices. Es decir, nos referimos al contenido que no se utiliza principalmente para manipular el posicionamiento en los resultados de búsqueda, lo cual infringe nuestras políticas de spam».

Y conviene pararse en el «gran escala» del nombre de ese apartado. Habla de «grandes cantidades» de contenido no original y ahí se queda: lo hemos buscado, y en todo el apartado no hay ni una cifra.

Y ese no es el único apartado: la misma página tiene otro sobre copiar contenido de otros sitios, y ahí no hace falta que sean muchas páginas.

Tres preguntas para tus páginas

Coge las páginas que has ido publicando, sean de servicios, de producto o del blog, las hayas escrito como las hayas escrito, y míralas juntas.

  1. ¿Cuántas salieron de golpe, y en cuánto tiempo? No hay un número a partir del cual empieces a estar mal. El caso de manual es que salgan muchas de una tacada y se parezcan entre sí: las páginas iguales con el nombre del pueblo cambiado.
  2. ¿Qué tiene cada una que no esté ya en otra tuya? Dos páginas de servicios distintos se parecen, y con eso no pasa nada. La señal es cuando lo único que cambia entre las dos es el nombre del pueblo, o la palabra que quieres posicionar.
  3. ¿Qué se lleva quien entra por ella? Lo que cuenta es lo que hay dentro cuando alguien llega: un plazo, un precio, un requisito, algo que no estaba en las demás.

Lo que el apartado del abuso de contenido a gran escala mira es cuántas son, qué aportan a quien entra y para qué las pusiste ahí. Si de ahí sale un grupo de páginas que se repiten y están ahí para el buscador más que para quien entra, lo primero no es quitarlas. Dos páginas flojas que dicen lo mismo se arreglan fundiéndolas en una que esté bien, y eso además te quita trabajo de mantener. Para lo que no tenga arreglo, la propia página de políticas dice qué hacer: «Si alojas este tipo de contenido en tu sitio, exclúyelo de la Búsqueda». Eso no es borrar la página: es decirle al buscador que no la muestre. En cada gestor se llama de una manera, así que si no encuentras dónde se hace, es una pregunta corta para quien te lleve la web.

Y el documento del que todo el mundo habla

Se llama SAFE, va de otra cosa, y esto es lo que hace falta saber. Es un documento de Google que describe un sistema suyo, lo firman siete personas y lo descargamos entero. Está en inglés, así que los términos van en su idioma: en sus tres páginas no aparece ni una vez «page», ni «website», ni «blog». La palabra que sí sale, trece veces, es «channel», canal, porque lo que ese sistema investiga son redes de canales que suben vídeo hecho con IA en cadena. Que Google haya construido una herramienta para investigar redes de canales no cambia las normas de la Búsqueda.

Y dos cosas más. El documento no es del 25 de septiembre, y eso no sale en la noticia de Search Engine Journal. El fichero se creó el 28 de mayo de 2026 y Google lo viene sirviendo desde el día siguiente: lleva casi cuatro meses publicado. Lo otro sí lo cuenta esa noticia, y conviene repetirlo: Google dice que el sistema ya está desplegado y no publica ni una cifra de cómo le va. El apartado del documento que debería dar esos resultados solo enumera las métricas que piensa usar.

Por qué esto nos toca de cerca

El gestor de contenido que montamos incluye una función que crea páginas con inteligencia artificial. O sea, que escribimos sobre algo que vendemos.

Por eso el consejo va en la única dirección en la que podemos sostenerlo. Un botón que escribe una página en un minuto quita el freno que antes ponía el trabajo de escribirla. Ese freno era el que decidía cuántas páginas acababa teniendo una web. Ahora lo pones tú, con las tres preguntas de arriba o con las que se te ocurran mejores. Es el mismo gesto que cuando le pides a una IA que pase a limpio un dato y lo repasas antes de que salga de tu mesa. Es la misma pregunta que se hace quien entra a leerte: si la página le sirve de algo.

Ese criterio, el de decidir qué merece la pena hacer y qué no, vale fuera de la web. Si tienes en la cabeza algo que hoy llevas a mano, un parte, un albarán, un formulario que alguien acaba pasando a un Excel, cuéntanoslo y te decimos qué se puede digitalizar y qué no. Sin compromiso.

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