Google pide revisar a mano el contenido que escribe la IA: también el título y el texto de las imágenes

Google tiene una página donde explica qué espera de las webs que publican contenido escrito con inteligencia artificial. El 1 de octubre de 2026 cambió su versión en inglés. Lo que añade cabe en una frase: antes de publicar, el contenido que ha escrito la IA se revisa a mano.

Ilustración en tres dimensiones: sobre un fondo azul claro, una hoja gruesa y clara tapa tres láminas azules finas, de las que solo asoman franjas estrechas. Delante, a la derecha, una cuarta lámina de color coral está entera a la vista.

Google tiene una página donde explica qué espera de las webs que publican contenido escrito con inteligencia artificial. El 1 de octubre de 2026 cambió su versión en inglés. Lo que añade cabe en una frase: antes de publicar, el contenido que ha escrito la IA se revisa a mano.

Si publicas en tu web con ayuda de la IA, eso te toca de cerca. Y hay una parte que se pasa por alto, porque no está en el cuerpo del texto.

Qué ha añadido Google a sus directrices

La página se titula en español «Directrices de la Búsqueda de Google sobre el uso de contenido generado por IA en tu sitio web». Lo nuevo, según Search Engine Journal, son tres frases en el apartado dedicado a la precisión, la calidad y la relevancia.

La primera recuerda cómo funciona un modelo generativo: no va a buscar hechos, predice una secuencia probable de palabras a partir de los datos con los que se entrenó. La segunda saca la consecuencia: por eso sus respuestas pueden contener inexactitudes, lo que se suele llamar alucinaciones.

Y la tercera es la que te pide algo. Google escribe ahí que es crítico verificar a mano y revisar todo el contenido generado con IA antes de publicarlo. Dice para qué: para comprobar que es exacto y fiable. La expresión que usa es manually factcheck.

Ninguna de las tres dice que publicar con IA te vaya a costar posiciones. Lo que hacen es repartir el trabajo: el modelo escribe, y la comprobación es tuya.

El repaso alcanza a cuatro sitios que nadie vuelve a mirar

Aquí está la parte que se escapa. La frase que te pide ese repaso nombra cuatro elementos más, aparte del cuerpo del texto, y los cuatro son los mismos en las dos versiones de la página. Esta es la lista, con las palabras de la versión en español:

«Esto incluye metadatos, como los elementos <title>, los elementos de metadescripción, los datos estructurados y los textos alternativos de las imágenes, que pueden aparecer en los resultados de búsqueda.»

Dicho sin tecnicismos, son estos cuatro:

  • El título de la página. El que Google puede mostrar en su lista de resultados, y que no tiene que ser el mismo titular que lee quien ya entró.
  • La descripción. El párrafo corto que Google puede poner debajo de ese título.
  • Los datos estructurados. Una ficha oculta en la página que le dice a Google qué es cada cosa: que esto es un precio, aquello un horario, lo otro una valoración.
  • El texto alternativo de las imágenes. La descripción escrita de la foto. La lee quien navega con un lector de pantalla, y la lee Google.

El cuerpo del texto se relee porque se ve. Estos cuatro se rellenan al crear la página, y después hay que ir a buscarlos para volver a verlos. Un título mal escrito puede seguir saliendo en Google mucho tiempo sin que nadie en el negocio se entere.

Google dice por qué los nombra: pueden aparecer en los resultados de búsqueda. O sea, son lo que lee alguien que todavía no te conoce.

Si lees esa página en español, todavía no verás el cambio

Lo hemos comprobado el 2 de octubre de 2026, abriendo las dos versiones. La inglesa dice al pie «Last updated 2026-10-01 UTC.» y lleva las tres frases nuevas. La española, que es la misma dirección con el idioma cambiado, dice «Última actualización: 2025-12-31 (UTC).» y no las lleva.

En el código de la propia página española hay una pista. Google incluye ahí una etiqueta que la marca como traducción automática del inglés, apuntando a la versión inglesa como origen. Esa etiqueta no existe en la página en inglés. Para quien la lee no hay ningún aviso a la vista: eso lo encuentras mirando el código.

La española va por detrás, y la diferencia está en la frase que presenta la lista. La inglesa dice ahora que la revisión también se aplica a los metadatos. La española sigue diciendo «Esto incluye metadatos», y ese «esto» cuelga de la frase anterior, que pide centrarse en la precisión, la calidad y la relevancia. La lista de los cuatro elementos es idéntica en las dos. Lo que falta en español es la petición de revisar.

Si tu forma de consultar estas normas es leerlas en español, hoy te faltan las tres frases nuevas. El selector de idioma está arriba a la derecha, con un icono de globo terráqueo, y desde ahí se abre la versión en inglés.

Dónde pone Google el problema: en las páginas sin valor

Las dos versiones de la página traen este párrafo, y aquí va la española:

«La IA generativa puede ser especialmente útil para investigar un tema y añadir estructura al contenido original. Sin embargo, usar herramientas de IA generativa u otras herramientas similares con el objetivo de generar muchas páginas sin añadir valor para los usuarios puede infringir la política de spam de Google sobre abuso de contenido a gran escala.»

La primera frase dice para qué le parece útil la IA a Google: investigar un tema y dar estructura. La segunda pone el límite, y su objeto son las muchas páginas sin valor. Escribir una entrada con ayuda de la IA, comprobarla y publicarla no está ahí. De esa parte hablamos aquí: Las normas de Google sobre las páginas hechas con IA: cuántas publicas, y para qué.

Qué repasar antes de darle a publicar

Esto es lo que te llevas. Cuatro comprobaciones sobre la entrada que acabas de escribir con ayuda de la IA, en el orden en que cuesta menos hacerlas:

  1. Los datos. Cada cifra, cada fecha, cada nombre propio y cada precio, contra el sitio de donde salen. Un modelo que predice palabras acierta el tono de una cifra y falla el número.
  2. Lo que prometes. Si el texto habla de plazos, de garantías o de lo que incluye un servicio tuyo, compáralo con lo que tienes publicado en el resto de la web. Es donde una frase bien escrita se convierte en un compromiso que no querías.
  3. El título y la descripción. Léelos fuera del gestor, como los va a leer alguien en una lista de resultados. Si el título está cortado a mitad de palabra, se queda así.
  4. El texto alternativo de cada imagen. Ábrelo y mira la foto al lado. Describe lo que hay en la imagen, y no lo que te gustaría que hubiera.

Y si la imagen la ha generado la IA, lo que hay que mirar es otra cosa: si enseña algo que tu cliente va a recibir de verdad. Va de eso este artículo: Tu gestor genera imágenes con IA: la línea entre retocar tu foto e inventar el plato.

Por qué esto nos toca de cerca

Nuestros planes Profesional y Empresarial incluyen el Blog en el gestor, y entre lo que publicamos de ese módulo está la «Redacción asistida por Galianet IA». Los dos traen además Galianet IA para crear páginas nuevas y generar o editar imágenes desde el gestor. Dicho de otra forma: lo que Google acaba de poner por escrito cae justo encima de una función que vendemos.

Así que lo decimos nosotros antes de que lo pregunte nadie. Esa redacción asistida te ahorra la página en blanco, y el repaso sigue siendo del que publica. Las cuatro comprobaciones de arriba son suyas.

Si estás pensando en una web nueva o en una aplicación a medida, cuéntanoslo. Te decimos qué se puede programar y qué no. Sin compromiso.

Fuentes

  • «Google Search's guidance on using generative AI content on your website», directrices de la Búsqueda de Google, versión en inglés. De aquí salen las tres frases nuevas. Son la de cómo funciona un modelo generativo, la de las inexactitudes y alucinaciones, y la de verificar a mano y revisar antes de publicar, con la expresión manually factcheck. También el pie «Last updated 2026-10-01 UTC.». Y que la frase de los metadatos dice ahora que la revisión también se aplica a ellos. Y el párrafo de la política de spam, que esta versión trae igual que la española. Abre diciendo que la IA generativa puede ser especialmente útil para investigar un tema y para dar estructura. Sigue con el límite de generar muchas páginas sin valor. Está en inglés, así que lo que sale de aquí va parafraseado y no entrecomillado. Consultada el 2 de octubre de 2026: https://developers.google.com/search/docs/fundamentals/using-gen-ai-content
  • «Directrices de la Búsqueda de Google sobre el uso de contenido generado por IA en tu sitio web», la misma página en español. De aquí sale lo entrecomillado de arriba. Son la frase de los metadatos con sus cuatro elementos y el párrafo entero de la política de spam, con la frase que lo abre. También su pie, «Última actualización: 2025-12-31 (UTC).», y que esta versión no lleva las tres frases nuevas. Y la etiqueta de su código que la declara traducción automática del inglés, rel="alternate machine-translated-from", que no está en la versión inglesa. Para el lector no hay aviso visible. Consultada el 2 de octubre de 2026: https://developers.google.com/search/docs/fundamentals/using-gen-ai-content?hl=es
  • Matt G. Southern, «Google Tells Sites To Fact-Check AI Content Before Publishing», Search Engine Journal, 2 de octubre de 2026. Es la pieza por la que llegamos al tema. De aquí sale que esas tres frases son nuevas y que la de los metadatos antes decía otra cosa. Ese antes y después es suyo, no de Google, porque la página solo muestra su texto de hoy. También es suyo que el resto de la página coincide con su versión del 10 de diciembre de 2025. Consultada el 2 de octubre de 2026: https://www.searchenginejournal.com/google-fact-check-ai-content-before-publishing/591782/
  • Las dos citas en bloque de arriba se reproducen al amparo de la licencia de esa página de Google. Su pie dice: «A menos que se indique lo contrario, el contenido de esta página está sujeto a la licencia Reconocimiento 4.0 de Creative Commons […]». Leído el 2 de octubre de 2026 en la versión en español, que es de donde salen las dos citas.
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