Qué es un ERP y cuándo le compensa a una pyme: las señales de tu día a día

Qué es un ERP, en qué se nota que tu negocio lo necesita y cuándo basta con conectar los programas que ya usas.

Infografía con cinco señales de que tu negocio ya nota la falta de un ERP: el mismo dato en tres sitios, el mes que lleva una tarde, los errores al final, todo en una persona y un negocio que cambia de tamaño.

Un ERP es un programa de gestión que reúne en un mismo sitio los datos de varias áreas del negocio. Las compras, el almacén, las ventas y la facturación dejan de vivir en programas separados. La sigla viene del inglés y se traduce como planificación de los recursos de la empresa.

Piensa en un mostrador con cuatro libretas. Una para los pedidos, otra para lo que queda en el almacén, otra para lo facturado y otra para lo que hay que pedir al proveedor. Cada venta obliga a escribir en las cuatro. Un ERP es una sola libreta que todos leen a la vez.

Qué cambia en la práctica

Con un ERP, un pedido se apunta una vez. El almacén ve qué tiene que preparar, quien factura ve qué tiene que cobrar y quien compra ve qué se está acabando. No hace falta volver a teclear lo que otro ya escribió.

Un CRM suele ser otra cosa. Recoge la relación con tus clientes: quién te ha pedido presupuesto, qué le ofreciste y cuándo volver a llamarle. El ERP mira hacia dentro, a cómo se mueve tu trabajo. Muchos negocios necesitan uno de los dos antes que el otro.

Cinco señales de que tu negocio ya lo nota

1. El mismo dato vive en tres sitios

El stock está en una hoja de cálculo, en la tienda en internet y en la cabeza de quien atiende el almacén. Cuando los tres no coinciden, alguien tiene que decidir cuál vale, y lo decide a mano.

2. Saber cómo va el mes lleva una tarde

Para saber qué has vendido, qué te falta por cobrar y qué has gastado, juntas archivos de programas distintos. Si esa cuenta se hace una vez al mes porque cuesta, decides con datos de hace semanas.

3. Los errores aparecen al final

La factura sale con el precio antiguo. Vendes por internet algo que ya no está en el almacén. El pedido al proveedor llega tarde porque nadie vio que se acababa. Son errores de copiar datos de un sitio a otro, y se descubren cuando ya han costado algo.

4. Todo depende de una persona

Hay alguien que sabe dónde está cada cosa y qué archivo manda. Si esa persona se va de vacaciones, el negocio funciona más despacio o se para.

5. El negocio va a cambiar de tamaño

Un segundo local, empezar a vender por internet o sumar una línea de producto multiplican las copias de cada dato. Lo que hoy se apaña con dos hojas de cálculo puede necesitar muchas más cuando el negocio crezca.

Cuándo no compensa

Si tu negocio tiene pocos movimientos al día y un solo programa ya recoge lo que haces, un ERP añade trabajo. Hay que meter los datos de partida, aprender pantallas nuevas y cambiar costumbres del equipo. Ese esfuerzo se recupera cuando quita copias y errores. Si no hay copias que quitar, no hay nada que recuperar.

Y a veces el problema es más pequeño. Si lo que más pesa es teclear lo mismo en dos programas, puede bastar con conectarlos entre sí, sin cambiar ninguno.

Tres preguntas antes de elegir uno

  • ¿Qué áreas de mi negocio cubre de verdad? Un ERP pensado para fábricas puede traer pantallas que una tienda no usará, y le pueden faltar las que sí necesita.
  • ¿Se conecta con lo que ya tengo? Con la contabilidad, el TPV o la tienda en internet. Si no se conecta, vuelves a teclear dos veces, solo que en otro programa.
  • ¿Quién mete los datos del primer día? Clientes, productos, precios y stock tienen que entrar antes de que el programa sirva para algo, y ese trabajo hay que repartirlo antes de empezar.

Si después de esto la duda es si te sirve un programa del mercado o uno hecho para tu negocio, la tratamos en software a medida o programa estándar.

Dónde entramos nosotros

En Galianet hacemos software de gestión a medida. Digitalizamos y automatizamos los procesos de tu negocio para que el programa siga tu forma de trabajar.

Si tu web la hemos hecho nosotros, la conectamos con los programas que ya usas: contabilidad, TPV, proveedores o cualquier servicio que ofrezca una API. Una API es la puerta que un programa abre para que otro le pida datos o se los pase. El módulo de integraciones por API está en los planes Profesional y Empresarial.

Para ocho sectores hemos publicado los procesos que más se repiten en cada oficio. Por ejemplo, la recepción de un taller con fotos y firma, o el catálogo de una tienda conectado a su stock. Son el punto de partida de una solución que se diseña contigo y que va dentro de la cuota a partir del plan Profesional. Si tu sector está entre ellos, lo muy específico de tu forma de trabajar lleva un desarrollo aparte, con presupuesto cerrado.

Si te has reconocido en alguna de las cinco señales, cuéntanos cómo trabajas hoy y te decimos qué se puede digitalizar y qué no.

Fuentes

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