Le preguntas a una IA qué software comprar: de dónde sale su respuesta

Análisis de 7.534 citas de Perplexity en 380 categorías: casi el 60 % de las fuentes de sus recomendaciones de software está fuera del top 100.000.

Placa ovalada de color coral, lisa y pulida, apoyada sobre un lecho de miles de guijarros azules de tamaños muy desiguales; la placa sale cortada por el borde derecho de la imagen.

Hay una forma de empezar a buscar un programa de gestión, un TPV o un CRM que a estas alturas te suena o la has usado: abrir un buscador con inteligencia artificial y escribir «mejor software de facturación para pymes». Sale una respuesta ordenada, con cinco nombres y sus motivos. Parece un consejo.

El 2 de septiembre se publicó un análisis que mira lo que hay detrás de esa respuesta: de dónde saca el buscador la información con la que te contesta. Está hecho sobre Perplexity y solo sobre Perplexity —eso hay que tenerlo delante de principio a fin—, pero lo que encuentra invita a leer cualquiera de esas listas con otros ojos.

Qué se midió, exactamente

El informe lo firma Trellner Research y es del 2 de septiembre de 2026. El método es sencillo de contar: preguntaron por 380 categorías de software con intención de compra —pidiendo los cinco mejores productos de cada una— a dos modelos de Perplexity, en 760 consultas. Después miraron todas las direcciones que esos modelos habían consultado para responder: 7.534 citas repartidas en 2.055 dominios distintos.

Y comprobaron cada dominio contra una lista pública de popularidad de sitios web.

Ahora las salvedades, que en este informe no son letra pequeña: son la mitad de lo que hay que entender, y las ponen los propios autores.

  • Solo miraron Perplexity. Dejaron fuera a ChatGPT, Gemini, Copilot y el modo IA de Google a propósito, y advierten que no hay razón para suponer que los demás usen una mezcla parecida.
  • Los dos modelos no son dos medidas independientes. Devolvieron la misma lista de fuentes, idéntica, en 289 de las 380 categorías. Los autores dicen que hay que leerlo como una sola pila de búsqueda consultada dos veces. Así que las 760 consultas suenan a más de lo que son: son 380 preguntas a un solo sistema.
  • Las 380 categorías se las inventaron ellos. No son una muestra de lo que la gente pregunta de verdad, y avisan de algo que conviene retener: una lista cargada de nichos hace aflorar más fuentes pequeñas de las que aflorarían con preguntas comunes. Volveremos a esto, porque condiciona la cifra principal.
  • Es la foto de un día, sobre un índice que cambia.
  • No midieron si esas fuentes cambian la respuesta final. Lo dicen con todas las letras: no probaron qué pasaría si se quitaran. Midieron de qué está hecha la lista de fuentes, no cuánto pesa cada una en lo que acabas leyendo.

Las dos últimas son las que casi nadie va a repetir cuando esto circule, y son justo las que impiden sacar de aquí la conclusión cómoda.

La fábrica de páginas, y por qué el 2,4 % no es poco

El dato que llama la atención es este: tres sitios web, aparentemente bajo el mismo control —los autores lo deducen de que comparten infraestructura y plantilla, y dicen expresamente que no saben quién los opera—, tienen entre los tres 215.128 páginas de guías de compra generadas automáticamente, del tipo «los mejores programas de lo que sea».

No son páginas escritas para que las lea una persona. Y hay un detalle que lo dice todo: dos de esos tres sitios han puesto en el título de su portada Facts & Grounding Page —«página de datos y fundamentación», traducido por nosotros—, que es el nombre técnico de aquello con lo que un modelo sostiene una respuesta. No disimulan para quién escriben.

Lo cómodo aquí sería mirar el resultado y decir que no les ha servido de nada: esos tres sitios se llevaron 181 de las 7.534 citas, un 2,4 %. Doscientas quince mil páginas para el 2,4 %.

Pero esa cuenta está mal hecha, y conviene decirlo aunque estropee el chiste. Hay 2.055 dominios citados. Si las citas se repartieran por igual, a cada uno le tocaría menos del 0,05 %. Tres dominios con el 2,4 % están muy por encima de lo que les correspondería, y además aparecen en 41 de las 380 categorías: en más de una de cada diez.

Así que la lectura honesta del informe es la incómoda, y es la que da su propio título: la táctica funcionó lo bastante como para entrar en la base de fuentes. Lo que nadie ha medido —y los autores lo dicen— es si esas páginas llegan a cambiar la recomendación que acabas leyendo. Entrar en la lista de fuentes y decidir la respuesta son dos cosas distintas, y solo la primera está comprobada.

El dato que sí pesa

Lo que de verdad sale del informe es otra cosa, y es menos espectacular y más incómoda:

  • El 59,8 % de las fuentes apunta a dominios clasificados peor que el puesto 100.000 en popularidad.
  • El 23,4 % apunta a dominios que ni siquiera están entre el primer millón.
  • Los diez dominios más citados suman solo el 17,3 % del total.

Traducido: cuando Perplexity respondió a estas preguntas, no se apoyó en un puñado de medios de referencia. Se apoyó en una cola larguísima de sitios pequeños, poco visitados y muy desiguales. Algunos serán excelentes. Otros son exactamente lo que parecen.

Y aquí van dos frenos, porque el salto fácil es el equivocado.

El primero lo pone la propia fuente, y es el que anuncié arriba: esas 380 categorías se las inventaron los autores, y avisan de que una lista cargada de nichos saca a la luz más fuentes pequeñas que una lista de preguntas corrientes. Si tú preguntas por «software de facturación», que es de lo más común que hay, la mezcla que te toque puede ser bastante mejor que este 59,8 %. La cifra describe este experimento, no tu consulta.

El segundo es de sentido común: que un dominio sea poco popular no lo convierte en malo. El blog de un especialista con doscientos lectores puede ser la mejor fuente que existe sobre un nicho, y los autores lo dicen igual —el ranking mide popularidad, no calidad—. Lo que queda en pie no es «te están mintiendo». Es algo más sobrio: el respaldo de esa recomendación no es el que tú imaginas mientras la lees.

Si estás eligiendo software, tres preguntas

Esto no va de dejar de usar buscadores con IA. Va de saber qué tienes delante.

1. ¿En qué se apoya esta recomendación?

Casi todos estos buscadores enseñan sus fuentes. Ábrelas. Si las tres primeras son páginas del tipo «los 10 mejores X de 2026» sin autor, sin fecha y sin nada que indique que alguien ha usado esos programas, ya sabes de qué está hecha la lista.

2. ¿Esta recomendación sabe algo de mi caso?

Una lista de «los cinco mejores» no conoce tu sector, tu volumen ni cómo facturas. Sirve para descubrir que algo existe, que no es poco. No sirve para decidir.

3. ¿Qué le pasa a esto dentro de tres años?

Es la pregunta que ninguna lista contesta, y es la cara. La compatibilidad con lo que ya usas, quién responde cuando falla y qué ocurre cuando cambie una norma pesan más que cualquier puesto en un ranking. Las cuatro preguntas que sí sirven al elegir un programa de facturación las desarrollamos en Veri*factu es el suelo, no el techo, y valen para casi cualquier software de gestión.

Si lo que quieres es que te encuentren a ti

Le damos la vuelta, porque la otra mitad de esto es la de siempre: cómo aparece tu negocio cuando alguien pregunta.

La tentación evidente, viendo el informe, es fabricar páginas: acabamos de ver que a esos tres sitios les funcionó para entrar en la lista de fuentes.

No es un consejo que vayamos a darte, y conviene que sepas por qué, porque no es por escrúpulo. Es porque lo que se sabe de esa táctica es exactamente esto y nada más: que 215.128 páginas les valieron el 2,4 % de las citas de un buscador, un día. No se sabe si venden nada —el informe no midió si esas páginas cambian la recomendación final—, no se sabe qué pasa cuando el buscador limpie, y desde luego no es un activo tuyo: es contenido que no le sirve a ningún cliente que llegue a leerlo. Montar eso es apostar el prestigio de tu marca a algo que nadie ha medido que funcione.

Lo que sí se sigue del dato, con su condición delante, es más útil. Si en consultas de nicho casi el 60 % de las fuentes está fuera de los cien mil sitios más populares, no hace falta ser un medio grande para acabar citado. Una web pequeña que explique bien lo que hace, con contenido propio y verificable, está en el mismo saco del que salieron esas fuentes. Y ojo a la condición, que es la de antes: eso se midió en categorías escogidas por los autores y cargadas de nichos. Cuanto más común sea tu sector, más competido estará también ahí.

Con dos advertencias más, porque esto se vende mal muy fácilmente. La primera: aparecer en una respuesta de IA no es lo mismo que recibir visitas, y son dos cosas que se miden por separado. La segunda: nadie —tampoco nosotros— puede garantizarte que una IA te cite. Quien lo prometa está vendiendo algo que no controla.

Dónde toca esto lo que hacemos

Tres cosas concretas, porque lo anterior no es teoría.

Medimos el tráfico que llega por IA, y desde antes de que Google publicara su propio informe. El dato sale de Ahrefs, una fuente independiente de Google, y va dentro del informe mensual de auditoría y estrategia SEO, que está incluido en los planes Profesional y Empresarial y no en el Básico. Aparecer y ser visitado son dos medidas distintas, y esa es la que responde con visitas.

El otro lado del mismo asunto ya lo contamos: desde el 31 de agosto, Google permite a cualquier web decirle que no quiere salir en sus respuestas de IA. Qué se pierde exactamente al darle a ese interruptor está en Google ya deja quitarte de sus respuestas de IA. Este artículo mira la otra dirección: no si te quitas, sino de dónde sale lo que se cita.

Y una aclaración que toca hacer siempre, porque es la pregunta que llega: nuestros planes de mantenimiento son para las soluciones que hemos desarrollado nosotros, no un servicio que se contrate aparte para una web hecha por otro proveedor. Si tu web es de otro, todo lo de arriba te sirve igual: las preguntas se las haces a quien te la lleve.

Por dónde empezar

Sin proyecto y sin presupuesto, hoy mismo:

  • Pregúntale a un buscador con IA por tu propio sector y mira qué sale y qué fuentes usa. Es la forma más rápida de entender de qué está hecha esa respuesta.
  • Abre las fuentes de la última recomendación que te creíste. Una sola vez basta para no volver a leerlas igual.
  • Si estás a punto de comprar software por una lista de esas, para y contesta la tercera pregunta de arriba antes de firmar nada.

Y si lo que tienes es una herramienta que se te queda corta y estás valorando hacerla a medida, ese es el primer paso de cualquier proyecto nuestro: hablamos de tu negocio y nos cuentas qué haces y qué te quita tiempo.

Cuéntanos cómo trabajas hoy y te decimos qué se puede digitalizar y qué no. Sin compromiso, y te respondemos en menos de 24 horas laborables.

Fuentes

  • Trellner Research, «Three sites made 215,128 "best software" pages for AI. Perplexity cites them» (informe TR-2026-009), 2 de septiembre de 2026. trellner.com — de aquí salen todas las cifras del artículo, y las citas de los autores están traducidas del inglés por nosotros.
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