Hay una pregunta que muchas pymes españolas se están haciendo este año: ¿mi programa de facturación está preparado para Veri*factu? Es una buena pregunta. El problema es que, para una parte de esas empresas, es una pregunta demasiado corta.
Si tu negocio vende, factura o tiene actividad en otros países europeos, cumplir con Veri*factu no te deja tranquilo: te deja al día en España. Al otro lado de la frontera hay otros sistemas, otros formatos y otros calendarios, y varios ya están en marcha.
Qué es Veri*factu y qué no es
Conviene separar dos cosas que suelen mezclarse.
Veri*factu es el sistema español que exige que los programas de facturación garanticen la integridad, la conservación, la trazabilidad y la inalterabilidad de los registros que generan. Es una obligación sobre cómo se comporta tu software.
La factura electrónica obligatoria entre empresas españolas es otro proyecto normativo distinto, con su propio recorrido. Son dos cosas separadas, así que conviene preguntar por las dos por separado.
Según el artículo de MuyPymes que ha motivado este texto, el calendario español de Veri*factu distingue dos fechas: los contribuyentes del Impuesto sobre Sociedades deben tener sus sistemas adaptados antes del 1 de enero de 2027, y el resto de empresarios y profesionales tienen hasta el 1 de julio de 2027.
Un apunte necesario: aquí hablamos de tecnología, no de fiscalidad. Qué te aplica exactamente, desde cuándo y con qué requisitos te lo confirma tu asesoría; nosotros nos ocupamos de que el software llegue a tiempo a lo que ella te diga.
El mapa europeo ya no es una promesa a futuro
Lo que hace interesante el asunto es que Europa no está esperando a España, y cada país ha ido por su cuenta. Estas son las fechas que recoge la fuente, y conviene leer con atención a quién obliga cada una:
- Alemania: desde enero de 2025, las empresas establecidas en el país tienen que ser capaces de recibir facturas electrónicas estructuradas. Un PDF no tiene esa consideración. La obligación de emitirlas se introduce de forma progresiva, con un periodo transitorio que llega hasta 2027 o 2028 según el tamaño de la compañía.
- Bélgica: desde enero de 2026, la factura estructurada es obligatoria en prácticamente todas las operaciones entre empresas belgas sujetas a IVA, apoyada sobre todo en la red Peppol.
- Polonia: su plataforma KSeF es obligatoria desde febrero de 2026 para las mayores compañías y desde abril para el resto.
- Francia: a partir de septiembre de 2026, todas las empresas francesas deben estar preparadas para recibir facturas electrónicas. Las grandes y las de tamaño intermedio deben además emitirlas; las pymes y microempresas tienen hasta septiembre de 2027.
Y por encima de todo esto está ViDA (VAT in the Digital Age), el paquete europeo aprobado en marzo de 2025 que se despliega por fases: en julio de 2030 entran los requisitos europeos de información digital para determinadas operaciones B2B transfronterizas, y los sistemas nacionales deberán converger con el modelo europeo antes de 2035.
Traducido a lenguaje de negocio: la factura ha dejado de ser un documento y se ha convertido en una pieza de infraestructura. Y las piezas de infraestructura se eligen mirando diez años, no doce meses.
Esto no le aplica a todo el mundo (y decirlo importa)
Aquí hace falta un freno, porque el pánico normativo vende mucho y ayuda poco.
Que vendas de vez en cuando a un cliente de Bruselas o de Burdeos no te mete automáticamente en el sistema belga ni en el francés. Según la fuente, depende de dónde esté establecida tu empresa, de cómo opere, de sus registros de IVA y del tipo de transacción. Cuál de esos factores te afecta y en qué medida es justo lo que hay que preguntarle a tu asesoría antes de mover nada.
Dicho de otra forma: para buena parte de las pymes españolas, lo que hay por delante es Veri*factu. Pero las que están creciendo hacia fuera —o las que piensan hacerlo en tres años— están tomando ahora una decisión de software que van a arrastrar mucho tiempo.
Las cuatro preguntas que sí valen la pena
Si estás eligiendo o revisando tu sistema de facturación, cambia la pregunta. En vez de «¿cumple Veri*factu?», pregunta esto:
1. ¿Puede emitir en formatos que no son el mío?
Un PDF bonito no es una factura estructurada. La pregunta real es si el sistema puede generar el formato que exige el país de destino, y si añadir uno nuevo es una configuración o una reforma.
2. ¿Habla con otras plataformas o solo consigo mismo?
Peppol, KSeF y los portales nacionales son redes: alguien tiene que conectarse a ellas. Un programa cerrado que no expone ni consume APIs convierte cada país nuevo en un proyecto nuevo.
3. ¿De quién depende que se adapte?
Si tu software es un producto estándar de un tercero, tu calendario es el suyo. Si tienes acceso directo a quien lo desarrolla, el calendario se negocia.
4. ¿Qué pasa cuando cambie otra vez?
Porque va a cambiar: el calendario de ViDA llega hasta 2035. La pregunta no es si tu sistema está listo hoy, sino cuánto cuesta que siga estándolo.
Cómo lo abordamos nosotros
En Galianet desarrollamos software y web a medida, y en facturación eso se concreta en dos módulos que ya desarrollamos y mantenemos como parte de nuestra tecnología.
El primero es el módulo de facturación Veri*factu: facturación conforme al reglamento antifraude (RRSIF), en la que cada factura se registra y se envía a la Agencia Tributaria sin que tengas que hacer nada. Va integrado en el CRM, así que gestionas tus clientes y facturas cumpliendo la normativa, sin programas aparte.
El segundo son las integraciones por API: conectamos tu web con los programas que ya usas —contabilidad, TPV, proveedores o cualquier servicio que ofrezca una API— para que los datos dejen de teclearse dos veces.
Dos precisiones, porque sin ellas esto se lee mal. La primera: los dos módulos van sobre desarrollos hechos por nosotros, dentro de los planes Profesional y Empresarial —el Básico no los lleva—, no como añadido a una web de otro proveedor. La segunda: no te vamos a decir que tengamos resuelto el Peppol belga ni el KSeF polaco, porque no forma parte de lo que ofrecemos hoy. Si tu negocio va hacia allí, eso es una conversación de desarrollo concreta, con su alcance y su presupuesto, y es mejor tenerla antes de elegir el software que después.
Lo que te llevas
Veri*factu es el suelo: hay que cumplirlo y hay fecha. Pero si tu negocio mira hacia fuera, el criterio para elegir sistema no es el cumplimiento de hoy, es la capacidad de adaptarse mañana sin cambiar de programa cada vez que cruzas una frontera.
¿Estás decidiendo esto ahora? Cuéntanos cómo facturas hoy y hacia dónde vendes, y te decimos qué se puede digitalizar y qué no. Sin compromiso.
Fuentes
- Elisabeth, «Si tu empresa opera en Europa no será suficiente cumplir con VeriFactu», MuyPymes, 30 de agosto de 2026. muypymes.com