El código de barras de toda la vida, esas rayas verticales, puede convertirse en un cuadrado parecido a un QR. El sector se ha puesto una fecha para que las cajas sepan leerlo: finales de 2027.
Lo que cambia para ti está detrás de la etiqueta.
Qué dice GS1, con sus palabras
GS1 es la organización que está detrás de estos estándares. Dentro de su sistema conviven varias simbologías, y los estándares GS1 recomiendan una o varias según el sector o el tipo de aplicación. Su rama española llama a esto Ambition 2027, y lo explica así en su página sobre la migración a los códigos 2D:
La industria ha fijado una fecha con la ambición de realizar la transición a la aceptación de códigos de barras 2D en el punto de venta, denominada Ambition 2027.
Y concreta el objetivo: que para finales del año 2027 sea posible leer un código de barras 2D en todos los puntos de venta del mundo.
Conviene fijarse en dos palabras de esa frase. Una es ambición, y el sujeto que la tiene es la industria, no una administración. La otra es aceptación: lo que se persigue es que las cajas puedan leer el código nuevo, no que el antiguo deje de valer.
Esa misma página resume las dos etapas en un esquema de dos bloques. Primero, el periodo de transición: «Código EAN + Código 2D». Después, con la Ambición 2027 cumplida: «Código EAN o Código 2D». El EAN es el código de rayas que tus productos ya llevan. El cambio del signo lo dice todo: hoy los dos juntos en el envase, y al final del camino uno u otro, a elegir.
Sobre si esto obliga a alguien, las páginas de GS1 España no dicen nada: ni que sea obligatorio ni que no lo sea. Quien sí lo dice de forma expresa es la pieza de The Hustle que nos llevó al tema. Habla del comercio de Estados Unidos, y allí el cambio que impulsa GS1 no es obligatorio ni está impuesto por el gobierno.
Qué cabe dentro del cuadrado
La diferencia de fondo es la cantidad de datos. Según la página de GS1 España sobre códigos bidimensionales, un QR tiene una capacidad de 4.296 caracteres alfanuméricos, y un GS1 DataMatrix, de 2.334.
Con ese espacio caben cosas que hoy viven en otro sitio. La página de la migración nombra enlaces a la web, códigos de fechas y notificaciones de retirada de productos. Todo dentro de un único código, y disponible al escanearlo en el punto de venta y en toda la cadena de suministro.
Hay una de esas cosas que cambia el reparto del trabajo, y es el enlace.
Detrás del código hace falta una página
Al estándar que mete una dirección web dentro del código, GS1 lo llama GS1 Digital Link. Su propia descripción es que permite incluir el sistema de identificación de GS1 dentro de una URL. O sea, el número que identifica al producto, escrito en forma de dirección de internet. Esa dirección puede ir dentro de un código QR y leerse de forma nativa con los teléfonos móviles.
Traducido a tu mostrador: alguien apunta el móvil al paquete y se le abre una página.
GS1 describe para qué sirve eso: «Ofrece a los consumidores un acceso directo y fácil a contenidos mejorados y experiencias, como información detallada de ingredientes o alérgenos o consejos y sugerencias para el uso del producto.»
Con los alimentos envasados hay un límite que conviene tener claro. La información obligatoria, con la lista de ingredientes y los alérgenos dentro, tiene que seguir figurando en el envase o en una etiqueta pegada a él: lo manda el reglamento europeo de información alimentaria, y una página web no lo sustituye. Lo que la página añade es lo que en la etiqueta no cabe, y eso, una vez publicado, alguien tiene que mantenerlo al día.
Ahí está el trabajo de verdad. El código es la puerta. Lo que la puerta abre es una web con una ficha por producto, con los datos correctos y legible en un móvil en mitad de un pasillo. GS1 dice de quién es ese contenido: lo que el consumidor encuentra al escanear es el contenido web de interés elegido por el fabricante o distribuidor. Así que si eres tú quien fabrica o distribuye lo que se vende, ese contenido lo pones tú, porque nadie fuera de tu negocio sabe qué lleva dentro.
Y una cosa que sí cuesta dinero
Los códigos 2D no los lee cualquier aparato. La página de GS1 España sobre códigos bidimensionales lo dice sin rodeos: «Para leer estos códigos, es necesario utilizar lectores específicos, como los omnidireccionales o los basados en cámara, ya que los escáneres convencionales no pueden interpretarlos.»
Si tienes un escáner de pistola en el mostrador, eso te toca a ti como tienda. Y explica por qué la fecha es 2027 y no el año que viene: cambiar los lectores de todas las cajas del mundo lleva ese tiempo.
Qué mirar ahora, sin comprar nada
Faltan más de catorce meses para el final de 2027, y esta migración no te pide hoy cambiar ninguna etiqueta: la fecha la ha puesto el sector, no una ley.
Conviene no leer eso como que ninguna etiqueta tiene fecha. Hay productos con una fecha europea ya en vigor, y es más corta. Las pilas y baterías son el caso claro: desde el 18 de febrero de 2027 todas tienen que llevar marcado un código QR, y quien las vende tiene que comprobar que lo llevan antes de ponerlas a la venta. Esa fecha no la pone GS1 y no es voluntaria.
Lo que sí se puede adelantar, en todos los casos, es la parte que siempre tarda más, que son los datos:
- Dónde viven hoy los datos de cada producto. Los ingredientes, los alérgenos, el lote y la caducidad. Si están en la etiqueta impresa y en la cabeza de quien envasa, ningún código los va a sacar de ahí.
- Si cada producto tiene su propia página. Un catálogo donde cada producto es una fila de una tabla no tiene ninguna dirección a la que apuntar. Uno donde cada producto es una página, sí.
- Cómo se ve esa página en un móvil. La va a abrir alguien de pie, con el producto en la mano y con prisa.
- Quién la actualiza cuando cambia un ingrediente. Esta es la pregunta que decide si el proyecto vive o se queda a medias, y casi nunca se hace a tiempo.
De cómo preparar los datos de producto para que los lea alguien que no eres tú hablamos aquí: Tu catálogo para ChatGPT: la subida estándar apunta hoy a Estados Unidos.
Por qué esto nos toca de cerca
Conviene decir antes qué parte no es nuestra. Nosotros no asignamos códigos ni imprimimos etiquetas, y tampoco vendemos lectores. Lo que hacemos es la web que hay detrás.
Y ahí lo que publicamos encaja justo. Tiendas online para vender productos y servicios. Y para las tiendas al por menor, un catálogo conectado a tu stock, con cobro online y recogida en tienda.
Esa conexión es la que importa el día que un código abra una página. La pregunta deja de ser qué imprimes en la caja y pasa a ser de dónde salen los datos que esa página enseña. Un catálogo que ya bebe de tu stock los tiene en un sitio del que se pueden sacar; una hoja de cálculo que alguien copia a mano cada mes, no.
Si estás pensando en una web nueva o en una aplicación a medida, cuéntanoslo. Te decimos qué se puede programar y qué no. Sin compromiso.
Fuentes
- «Migración 2d», GS1 Spain. De aquí sale lo que este artículo atribuye a GS1 sobre Ambition 2027. La frase entrecomillada y el objetivo de que a finales de 2027 sea posible leer un código 2D en todos los puntos de venta del mundo. También el esquema de las dos etapas, con «Código EAN + Código 2D» y «Código EAN o Código 2D». Y los enlaces a la web, los códigos de fechas y las notificaciones de retirada. Consultada el 3 de octubre de 2026: https://www.gs1es.org/capturar-codigo-de-barras-gs1/migracion-2d/
- «GS1 Digital Link», GS1 Spain. De aquí sale qué es GS1 Digital Link, y que la URL puede ir en un código QR y leerse de forma nativa con los móviles. También para qué dice GS1 que sirve: ingredientes, alérgenos y consejos de uso. Y de quién es el contenido que se abre al escanear: el elegido por el fabricante o distribuidor. Consultada el 3 de octubre de 2026: https://www.gs1es.org/estandares-gs1-identificar/gs1-digital-link/
- «Qué es y cómo leer un Código Bidimensional», GS1 Spain. De aquí salen las dos capacidades: 4.296 caracteres alfanuméricos en el QR y 2.334 en el GS1 DataMatrix. También que dentro del sistema GS1 conviven varias simbologías y que sus estándares recomiendan una o varias según el sector o el tipo de aplicación. Y que estos códigos piden lectores específicos, porque los escáneres convencionales no pueden interpretarlos. Consultada el 3 de octubre de 2026: https://www.gs1es.org/capturar-codigo-de-barras-gs1/2d-codigo-bidimensional/
- Katherine Laidlaw, «Why barcodes are about to go extinct», The Hustle, 1 de octubre de 2026. Es la pieza por la que llegamos al tema. De aquí sale una sola afirmación, atribuida y acotada en el texto: que en Estados Unidos el cambio que impulsa GS1 no es obligatorio ni está impuesto por el gobierno. Su frase es «GS1’s shift isn’t mandatory or government mandated». Consultada el 3 de octubre de 2026: https://thehustle.co/originals/why-barcodes-are-about-to-go-extinct
- Reglamento (UE) 2023/1542 del Parlamento Europeo y del Consejo, sobre las pilas y baterías y sus residuos. De aquí sale la fecha del código QR obligatorio: su artículo 13, apartado 6, dice que a partir del 18 de febrero de 2027 todas las pilas o baterías llevarán marcado un código QR, y su artículo 42, apartado 2, letra b), obliga a quien las distribuye a comprobarlo antes de comercializarlas. Versión consolidada a 18 de julio de 2024, consultada el 3 de octubre de 2026: https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/?uri=CELEX:02023R1542-20240718
- Reglamento (UE) 1169/2011 del Parlamento Europeo y del Consejo, sobre la información alimentaria facilitada al consumidor. De aquí sale que la lista de ingredientes y los alérgenos son menciones obligatorias (artículo 9, apartado 1) y que en los alimentos envasados la información obligatoria figura directamente en el envase o en una etiqueta sujeta al mismo (artículo 12, apartado 2). Versión consolidada a 1 de enero de 2018, consultada el 3 de octubre de 2026: https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/?uri=CELEX:02011R1169-20180101
- La web internacional de GS1, gs1.org, no se ha podido consultar para este artículo: devuelve un error 403 a cada intento. Por eso aquí no se dice nada del programa fuera de España.